COMO EMPEZÓ TODO

Cuando hablo con la gente de Chester Blue, lo primero que siento es que voy emocionando poco a poco según avanza la conversación y ellos también lo notan.  Cuando hablo de lo que me gusta no lo puedo evitar, lo vivo de tal manera que le pongo toda la pasión del mundo.

Y durante nuestra charla siempre surge la misma pregunta, ¿por qué y cómo empezaste?

Pues bien, el tema viene de lejos.  De pequeña tuve la suerte de disfrutar de una casa siempre llena de gente.  Mis padres continuamente invitaban a familia, amigos o por el trabajo de mi padre a casa, daba igual el motivo, realmente no necesitaban uno, simplemente les gustaba recibir en casa.

Los mismo organizaban una barbacoa en la piscina, que un campeonato de mus, comidas formales o informales o fiestas de largo por la noche.

Y siempre lo organizaban con una gran dedicación, mimando todos los detalles y haciendo sentir a sus invitados parte de la celebración.

Yo he heredado esas ganas de organizar cosas en casa sin necesidad de motivo, lo mismo con familia que con amigos.  Y tengo la gran suerte de que, en esto, también me acompaña mi marido.

Por otro lado, mi pasión por la decoración también viene de pequeña.  La decoración de casa de mis padres llamaba la atención a todos lo que venían.  Era una mezcla de muebles antiguos con modernos que no pasaba desapercibida.  Lo que a mi me parecía normal, a la gente le impactaba el efecto conseguido.

También en mi familia, tanto por parte de padre como de madre, ha habido y hay un montón de arquitectos.  A mi siempre me han llamado mucho la atención las maquetas y los planos, los cuales pasaba largas horas dibujando de aquella manera.

No estudié arquitectura, porque lo que yo quería realmente era hacer decoración, aunque la vida me llevó por otro camino.

Pero siempre he tenido esa espinita de no haberme dedicado a mi pasión, la decoración.  He ayudado a muchos amigos a elegir papeles, telas, donde colocar los muebles o cuando hacían obras, les indicaba cómo lo haría yo, y siempre de una forma altruista.

También, en más de una ocasión, familiares y amigos me han dicho que tenía que dedicarme a ello de forma profesional, que tengo un don que debería explotar y que el mundo lo viera.

Pero a pesar de escucharlo desde hacía muchos años, yo tenía mi trabajo y una estabilidad.  Me costaba salir de mi zona de confort.

Y os preguntaréis ¿qué pasó para cambiar de opinión y crear Chester Blue?

Pues bien, yo seguía asesorando a amigos, organizando mis reuniones en casa, pero también iba a eventos tanto privados como públicos, y lo cierto es que no dejaba de sorprenderme.

Veía como les habían vendido el pack completo innecesariamente, como a la hora de hacer la decoración de un espacio para un evento, olvidaban el entorno en el que se hacía y pensaba como lo hubiera hecho yo.

Observaba como siempre se hacía lo mismo, todo era muy repetitivo, sin pensar ni en el evento, ni en las personas a las que iba dirigido, ni en el estilo de los anfitriones.  Personalizar no es poner unas etiquetas con el nombre o la fecha.

En una ocasión me pidieron que modificara la decoración de un rincón que había decorado un event planner y ese día fue el que decidí que tenía que hacer caso a las personas que me quieren y lanzarme a la piscina.

Habían resurgido muchas decoradoras de pasión, que no de formación y empezó el boom de las organizadoras de eventos. Yo no trabajaba en ese momento y mis hijos ya se iban haciendo mayores, así que pensé, “llegó mi momento”.

En cuanto me moví un poco por mis contactos, la reacción de la gente fue mayor de la esperada.  Enseguida me invitaron a eventos de “Event Planner” y a encargarme que organizara fiestas privadas, incluso algunos talleres.

La respuesta de la gente es siempre la misma, lo que haces tú no lo hace nadie, tus montajes tienen algo especial, diferente de lo que hacen los demás, desprenden elegancia.

Cuando recibes mensajes de este tipo, son vitaminas para el alma y me animan a seguir adelante.

Ahora estamos en una época de incertidumbre, pero nunca perdáis las ganas de celebrar.  Cómo decía mi padre: “cualquier excusa es buena para celebrar algo”.  No dejéis que esta situación ahora, nos impida celebrar después.

Este post se lo dedico a mi madre, a la que le debo mucho.

Gracias por leerme.

2020-04-14T22:43:18+00:00 abril 14th, 2020|LifeStyle|2 Comments

2 Comments

  1. Carmen 16 abril, 2020 at 1:51 pm - Reply

    De casta le viene al galgo! Tú tienes ese don y, además, tu interés y dedicación hacen que estés en continua formación. Enhorabuena!

    • admin 3 junio, 2020 at 9:19 am - Reply

      Muchas gracias Carmen, es cierto le dedico mucho tiempo y me fascina

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