LITTLE BLACK DRESS (LBD)

Hoy quiero dedicar el blog a esa prenda indispensable, fetiche, sumun de la elegancia, el Little Black Dress (LBD) o vestido negro, que está apunto de cumplir 90 años. Pocas piezas hay tan atemporales como un LDB.

La primera en lucirlo fue la diseñadora Coco Chanel en los años 20, cuando acudió al teatro con uno de sus últimos diseños, un vestido negro por debajo de la rodilla, captando la atención de todos los asistentes.

Ya en los años 30, el LBD se convirtió en la prenda fetiche en el armario de toda mujer.  Es curioso cómo a lo largo de la historia aquello que comenzaron rechazando, se ha convertido en uno de los básicos femeninos por excelencia.

A pesar de la difícil situación socioeconómica mundial, los años 30 fue la década donde nació lo femenino y el glamour.  Las estrellas de Hollywood marcaban la tendencia y el LBD se convirtió en un hito en el mundo de la moda.

Sin embargo, quien lo hizo realmente famoso fue la actriz Audrey Hepburn en el año 1961 con la película “Desayuno con diamantes”, en la que aparece luciendo el modelo que Givenchy había diseñado para ella y que la convirtió en un icono de moda.

A partir de entonces, la obsesión por los vestidos negros aumentó hasta límites insospechados.  Cincuenta años después, ese elegante vestido fue elegido “el mejor vestido de la historia del cine”.

El éxito de esta prenda reside, entre otras cosas, a su color y su versatibilidad.  Hasta los años 20, el negro no se consideraba apropiado para las mujeres, a no ser que éstas estuviesen de luto.

Dior, define el negro en su ‘Little Dictionary of Fashion’ como: “El más popular, más elegante y más favorecedor de todos los colores”.

Un LBD está pensado para ser versátil y duradero, de color neutro y accesible al mercado más amplio posible.  Nunca se pasa de moda y se adapta a cualquier edad; esa es la clave de su éxito.

Es un fondo de armario que nunca falla.  Debe ser sencillo y elegante, a la vez que casual, para ser usado tanto de día como de noche, sólo cambiando los accesorios.

En mi opinión simboliza valores tan distintos como elegancia y distinción; estilo y glamour; cortesía y carácter. Esa es su magia.

El negro no es sólo el tono de la elegancia por excelencia, aunque el protocolo insiste en decirnos que el uso de este color en las bodas está mal visto.

El vestido negro siempre ha sido un tema de debate a la hora de elegir el look perfecto para acudir a una ceremonia.  Sin romper moldes, el LBD es una opción muy socorrida para bodas de entre tiempo.

Entonces ¿se puede llevar un LBD a una boda?  La respuesta es si, la clave está en la elección de los accesorios, por su poder de transforma un sencillo DBD en el look perfecto.

  • La primera condición es que sea una boda de tarde y nunca largo.
  • Utiliza complementos llamativos, de color alegres o llamativos, que contrasten con el color negro.
  • Para la cabeza puede llevar un pequeño tocado que convine con el resto de los complementos.
  • Las joyas/bisutería deslumbrante

¡Larga vida al little black dress!

2018-10-11T10:58:08+00:00 mayo 10th, 2018|LifeStyle|2 Comments

2 Comments

  1. Mela Ortiz 10 mayo, 2018 at 9:42 am - Reply

    Larga vida… Qué buen Post.

  2. Lucía 11 mayo, 2018 at 3:20 pm - Reply

    Buenísimo el post! Larga vida al LBD!

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